Proverbios 5:1, 2 NVI

22 febrero 2016

“Hijo mío, pon atención a mi sabiduría y presta oído a mi buen juicio, para que al hablar mantengas la discreción y retengas el conocimiento”. Proverbios 5:1, 2 NVI

Uno de los más altos valores que el creyente debe poseer y que lamentablemente no sucede mayoritariamente así, es el de la discreción.

Aquí se nos dice que ello es producto de un buen juicio (discernimiento) y sabiduría de Dios, no humana.

Y que sirve no sólo para conducirse debidamente dentro del propio pueblo, sino además como método y fórmula para retener el conocimiento que tengamos.

Es frecuente que un secreto que un hermano le cuenta confidencialmente a otro buscando ayuda o consejo, sea en un par de días la comidilla de toda la iglesia por causa de la falta de discreción de aquel que fue receptor de la confidencia.

Ser transparentes es uno de los problemas más serios que los cristianos afrontan en este tiempo, ya que les produce no pocos inconvenientes a partir de ser defenestrados por cuestiones que debían quedar en reserva para su solución.

¿Lo peor?

Que en muchos casos son los propios líderes los que no poseen esa discreción mínima.


Amén.

Proverbios 5:1, 2 NVI

21 febrero 2016

“Hijo mío, pon atención a mi sabiduría y presta oído a mi buen juicio, para que al hablar mantengas la discreción y retengas el conocimiento”. Proverbios 5:1, 2 NVI

Imagínense por un momento a una persona que nunca recibió ningún tipo de crianza o educación de parte de sus padres.

Tampoco asistió a escuelas o colegios y nunca tuvo la oportunidad de aprender de las experiencias y sabiduría de otros.

¿Cómo piensan ustedes que se comportaría una persona así cuando le tocase vivir en sociedad?

Para comenzar, nuestro hipotético y bisoño personaje tendría que enfrentarse con una cultura y unas costumbres que resultarían totalmente ajenas a las prácticas que pueda haber acumulado durante su inexperta existencia.

Su comportamiento sería muy probablemente el de un perfecto salvaje o animal.

Creo que nadie discrepa de lo anterior.

Lo notable es que la gran mayoría de los miembros de la sociedad moderna se comporta como ese salvaje a pesar de todos los esfuerzos realizados por impartirles una educación acorde con los tiempos y con la naturaleza del ser humano.

La respuesta está en que nuestra naturaleza humana y pecaminosa no está interesada en aprender lo bueno ni lo que conviene.

Se nos hace más fácil aprender las mañas y los hábitos de aquellos que se dedican a hacer el mal en todo momento.

La respuesta a esta comprometida situación la ha preparado Dios desde antes de la creación del universo.

Para deslastrarnos de la carga de la ignorancia, la inexperiencia y la indiscreción, Dios nos provee de su sabiduría celestial.

La sabiduría de Dios nos ayudará a mantenernos lejos del peligro y de las tentaciones.

Aun cuando estemos peligrosamente cerca de fallar, la sabiduría nos permitirá conocer el riesgo al que estamos a punto de ser expuestos y nos habilitará para alejarnos de la tentación y no pecar.

Pongamos mucha atención a las enseñanzas y a la sabiduría con las que Dios nos capacita para que podamos ser efectivos servidores.

La sabiduría está a nuestra disposición, ella sólo requiere que le prestemos atención.


Amén.

Proverbios 3:35 NVI

20 febrero 2016

“Los sabios son dignos de honra, pero los necios sólo merecen deshonra”. Proverbios 3:35 NVI

El libro de los Proverbios de Salomón es un libro de contrastes.

En sus líneas y párrafos podemos ver el contraste entre el justo y el maligno, el rico y el pobre, el obediente y el desobediente, el pacífico y el violento, el generoso y el tacaño, el íntegro y el perverso, el soberbio y el humilde, el prudente y el inexperto, el sobrio y el borracho, el diligente y el perezoso, el insolente y el respetuoso, el chismoso y el discreto, el paciente y el impulsivo y pare usted de contar.

Con todo y esto el contraste más común en este libro es el del necio y el sabio.

Cuando observamos el estado actual de la humanidad vemos cómo los necios superan en número por mucho a los sabios.

Por esto, algunos cínicos han llegado a la conclusión que la característica básica de la raza humana es la estupidez.

Con mucha razón llegan hasta a burlarse de la teoría de la evolución pues según ésta, el ser humano debería ser más perfecto cada día y lo que podemos ver es que la estupidez va en aumento.

Hasta hay por ahí un reconocimiento llamado el Premio Darwin que se concede a aquellos individuos que protegen el patrimonio genético de los humanos, sacrificando sus propias vidas de una manera extraordinariamente idiota, mejorando así las posibilidades de supervivencia de la especie a largo plazo.

Qué diferencia con la sabiduría que posee el hijo de Dios.

El cristiano que crece y madura adecuadamente en la fe siempre estará buscando actuar con sabiduría y evitará la necedad a como dé lugar.

Cuando te sientas a analizar tu vida…

¿Qué es más prevalente en ella, la sabiduría o la necedad?

Cuando comparas tú vida contra el estándar de la palabra de Dios…

¿A quién te pareces más, al sabio o al necio?

En tus manos está, con la ayuda del Espíritu Santo de Dios, el buscar la transformación de tu vida para que dejes de ser un ser común y te conviertas en un instrumento útil en las manos de Dios.

¿Qué dices a todo esto?

Acércate a Dios con reverencia, humildad y obediencia y podrás disfrutar de las riquezas que la sabiduría de Dios ha preparado para quienes transitan su senderos.


Amén.

Proverbios 3:35 NVI

19 febrero 2016

“Los sabios son dignos de honra, pero los necios sólo merecen deshonra”. Proverbios 3:35 NVI

Es increíble cómo la gente se deja llevar por los designios del mundo llamando a lo bueno, malo y a lo malo, bueno.

A diario vemos como personas que son capaces de decir las estupideces más grandes que un ser humano puede decir son reverenciadas y consideradas como equivalentes o superiores a los verdaderos héroes de la historia universal.

Cualquier palabra que salga de su boca por descabellada y ridícula que sea es tomada como una profunda verdad y de inmediato se inventa un falso razonamiento para justificar el honor que se le rinde al necio.

Como cualquier ser humano el necio responde a un sistema de estímulos y recompensas.

Mientras se le honre por decir y hacer las locuras que se le ocurren seguirá buscando nuevas formas de demostrar su necedad.

Para ellos no habrá reposo sino ira.

Para ellos sólo habrá fuego y destrucción.

Anclemos, nuestros pensamientos y razonamientos en las sólidas y permanentes verdades que nos enseña la palabra de Dios.

De esa manera no podremos ser engañados por el mundo y sus charlatanes que sólo buscan su propio enaltecimiento.

La lectura constante de la palabra de Dios nos dará el discernimiento necesario y suficiente para que podamos detectar al necio y así poder apartarnos de él y de sus necedades.


Amén.

Proverbios 3:34 NVI

18 febrero 2016

“El Señor se burla de los burlones, pero muestra su favor a los humildes”. Proverbios 3:34 NVI

A todo el mundo le gustaría disfrutar del favor de Dios.

De hecho, muchísimas personas practican ritos y ceremonias con los cuales ellos piensan que pueden alcanzar el favor de Dios.

Estas personas siempre cargan una lista de cosas que deben y no deben hacer para lograr mantenerse en una posición en la cual la buena voluntad de Dios les concede toda clase de bendiciones.

Todos ellos se olvidan de que la protección de Dios sólo es permanente para quienes tienen una relación con Dios en la cual hay sometimiento a él con una actitud adecuada.

Esta actitud adecuada sólo puede provenir de un corazón sincero.

Tratar de actuar con humildad sin tener un corazón humilde es puro fingimiento y simple hipocresía.

Típicamente, el corazón de los hombres está lleno de orgullo por lo que tratar de actuar con humildad por medio de nuestro propio esfuerzo es inútil y poco provechoso.

Sólo un corazón transformado por el Espíritu Santo de Dios puede actuar con genuina humildad y recibir el tan ansiado favor de Dios.

Esta transformación no es inmediata, se requiere atravesar una gran cantidad de experiencias y situaciones de aprendizaje para llegar a ser capaces de discernir el momento en que el orgullo trata de imponerse sobre nuestro deseo de actuar con humildad.

Si no sabemos cuándo el orgullo quiere dominar nuestra personalidad poco podremos hacer para controlarlo.

Analicemos las últimas decisiones que hemos tomado.

Identifiquemos, entre la arrogancia y la humildad, cuál de las dos se impuso para determinar el curso de nuestra decisión.

Preguntémonos cómo hubiéramos impedido que el orgullo se impusiera sobre la humildad y apliquemos lo aprendido en la próxima oportunidad que se nos presente.

Siguiendo el ejemplo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo podremos aprender a dejarnos guiar por su Santo Espíritu.

Así estaremos seguros de que siempre podremos disfrutar del favor de Dios.


Amén.

Proverbios 3:33 NVI

17 febrero 2016

“La maldición del Señor cae sobre la casa del malvado; su bendición, sobre el hogar de los justos”. Proverbios 3:33 NVI

Hay ciertas cosas que para el espíritu de aquellos que han sido criados bajo la filosofía del postmodernismo son difíciles de entender y lamentablemente gran parte de la humanidad se haya ubicada en esta categoría de seres.

Por ejemplo, a ellos les cuesta enormemente comprender que con Dios no hay medias tintas.

Esa clara división entre el bien y el mal -sin caer en el errado dualismo- que se presenta a todo lo largo de las narraciones y enseñanzas de la palabra de Dios para ellos es simplemente incomprensible.

La imperante relatividad de nuestros tiempos los hace opinar que estas posiciones bíblicas son anticuadas maneras de entender la vida y por lo tanto, constantemente buscan maneras de diluir el impacto que estas enseñanzas tienen sobre la conciencia de quienes las escuchan, ya sea atacándolas de frente o simplemente ignorándolas como el proverbial avestruz.

Frente a Dios tenemos sólo dos opciones.

O le seguimos o no le seguimos.

O le obedecemos o no le obedecemos.

O le ponemos atención o le ignoramos.

O nos arrepentimos o seguimos siendo las bestias que hemos estado siendo toda la vida.

O nos rendimos a sus pies o rechazamos su oferta de reconciliación.

O recibimos su incomparable amor o rehusamos la más grande oportunidad que jamás tendremos.

Las consecuencias de nuestras líneas de acción están delante de nosotros por lo que ninguna excusa será aceptable para deshacernos de la responsabilidad que todos debemos asumir por nuestras acciones.

Ante las dos posibles consecuencias sólo podemos asumir dos posiciones… obedecer o desobedecer.

Lamentablemente, la raza humana ha perdido contacto con la realidad y se ha sumergido en un mundo acomodaticio en el cual todos tratan de ser lo más light que se pueda para dar espacio a la dispareja amalgama de visiones con que se pretende sustituir y satisfacer la necesidad de tener un contacto personal con nuestro creador.

En vez de escuchar y seguir a Dios el hombre se ha dejado llevar por sus impulsos carnales y esta decisión sólo puede traerle consecuencias catastróficas.

Actuemos, entonces, con sabiduría frente a la encrucijada de nuestro destino.

Sigamos la amorosa voz del buen pastor, nuestro Señor Jesucristo y tomemos el camino correcto, el camino de la vida y de la salvación.


Amén.

Proverbios 3:31, 32 NVI

16 febrero 2016

“No envidies a los violentos, ni optes por andar en sus caminos. Porque el Señor aborrece al perverso, pero al íntegro le brinda su amistad”. Proverbios 3:31, 32 NVI

Una de las cosas en que el mundo ha tenido mucho éxito ha sido la exaltación de los antivalores.

No debe sorprendernos ver como la humanidad en general se halla desbocada en una carrera suicida por acumular bienes y dinero como si ello fuese la demostración de haber alcanzado el éxito en sus vidas.

Lentamente, pero de manera segura, el mundo se mueve de un postmodernismo ambiguo a un inversionismo donde todo lo bueno se reemplaza por lo que hasta este momento se había considerado como indigno.

Donde el postmodernismo intentaba expandir las posibilidades de alcanzar a Dios por diversos caminos (cosa imposible de hacer por ningún camino por cierto) el inversionismo pretende establecer al ateísmo como la verdad.

Las artes y en especial la música han tomado senderos de caos y mal gusto, que nuestros jóvenes absorben como lo más sublime.

La paz se reemplaza con la violencia manifestada en el auge del narcotráfico, las guerras y los homicidios.

Muchas veces me pregunto si el incremento del narcotráfico que se observa en algunos países latinoamericanos no será un componente de la tan cacareada guerra asimétrica cuya intención es saturar el mercado de los estupefacientes con abundante oferta para de esta manera destruir a la sociedad de los Estados Unidos.

Mira a tu alrededor, la cultura vigente es materialista, egoísta, epicúrea, enfocada en lo inmediato, propiciadora de lo grotesco y lo contestatario.

Quienes piensen que por estos caminos se va a alcanzar la paz, la seguridad y el progreso están totalmente equivocados.

No nos dejemos atraer por el mundo y sus vacías promesas.

No hay mayor tesoro que contar con la buena voluntad de Dios.

Las pruebas y las persecuciones nos permitirán afinar nuestro carácter por lo que debemos afianzarnos más y más en nuestra relación con el Señor Jesús.

Con nuestro espíritu transformado y alineado con el Espíritu de Dios podremos avanzar en medio de cualquier prueba o dificultad.


Amén.
 

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