31 mayo 2012

Mayo 31 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Al único que hace grandes maravillas; su gran amor perdura para siempre. Al que con inteligencia hizo los cielos; su gran amor perdura para siempre. Al que expandió la tierra sobre las aguas; su gran amor perdura para siempre. Al que hizo las grandes luminarias; su gran amor perdura para siempre. El sol, para iluminar el día; su gran amor perdura para siempre. La luna y las estrellas, para iluminar la noche; su gran amor perdura para siempre”. Salmo 136:4-9 NVI

Qué fácil es olvidarse del enorme poder de Dios cuando nos enfocamos en los problemas que nos aquejan y no en quien tiene el poder y la autoridad para hacerlos desaparecer con sólo pronunciar una palabra.

Nuestra miopía espiritual es la responsable de que no nos demos cuenta de que por encima de todo está Dios el creador del universo.

Él es quien tiene el poder de la palabra creadora -y destructora- para eliminar toda piedra de tropiezo en nuestro sendero hacia la santidad.

Él es quien nos ha amado con un amor que supera todo entendimiento y nos ha traído a su regazo para que como hijos de él podamos disfrutar de todas las bendiciones que nos corresponden.

No mires cuan grande es tu problema.

Observa cuan pequeño se torna cuando lo comparas con el infinito poder de Dios.

He aquí la clave del asunto.

Amén.

30 mayo 2012

Mayo 30 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados”. Salmo 127:2 NVI

Hasta que no entendamos que toda bendición viene de lo alto y que nada somos, hacemos o tenemos que no nos lo haya dado Dios estaremos en serios problemas para comprender el inmenso amor de nuestro Padre.

Normalmente sentimos que todo nos lo tenemos que ganar, que la vida está llena de barreras y obstáculos que deben ser vencidos por nuestras propias fuerzas para poder disfrutar de un merecido descanso.

Se nos han enseñado a ser individualistas, cada quien velando por lo suyo y sólo por lo suyo.

Se nos ha enseñado a competir, a tratar de demostrar siempre que somos superiores a nuestro prójimo y que todo lo que hemos alcanzado nos lo merecemos.

Dejemos a un lado los afanes de la vida y las trampas que constantemente nos tiende el mundo a nuestro paso para distraernos del sendero de la verdad y el llamamiento a la vida pura que nos ha hecho Dios.

Concentrémonos en la meta que tenemos por delante, dentro del camino que Dios ha trazado para nosotros.

Buscando primero el reino de Dios y su justicia obtendremos todo lo demás por añadidura, incluyendo el alimento y el descanso.

Amén.

29 mayo 2012

Mayo 29 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Bendito sea el Señor, que no dejó que nos despedazaran con sus dientes”. Salmo 124:6 NVI

Hay quienes piensan que después de que Dios creó al universo, se separó de él y está actualmente dedicado a cualquier cosa que no tenga que ver con su creación.

Dios es trascendente, es decir está más allá del alcance de nuestro conocimiento.

Sólo sabemos de él lo que él nos ha revelado.

Pero por supuesto que esto no significa que él se haya olvidado de su creación.

Lo cierto es que Dios está muy pero muy pendiente de todo lo que nos sucede en nuestras vidas y a nuestro alrededor.

Él tiene un interés muy especial por cada uno de nosotros hasta el punto de ofrecer en holocausto el sacrificio supremo de la vida de su Hijo Jesucristo por todos nosotros.

Aparte de eso, que sería más que suficiente, aún si no hiciera nada más por nosotros, está el hecho de que él jamás nos abandona y por eso es que podemos afirmar junto con el salmista que…

Bendito sea el Señor, que no dejó que nos despedazaran con sus dientes.

Dale gracias a Dios hoy porque te ha protegido de muchos peligros, tantos que es posible que nunca llegues a saber de cuantas situaciones Dios te ha librado.

Amén.

28 mayo 2012

Mayo 28 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Yo me alegro cuando me dicen: Vamos a la casa del Señor. ¡Jerusalén, ya nuestros pies se han plantado ante tus portones!”. Salmo 122:1, 2 NVI

Jerusalén, la “fundación de la paz” es la ciudad que Dios ha escogido para establecer su trono en la tierra.

Fue allí donde se construyó el templo del Señor y es allí donde se ubicará, luego de descender de los cielos, la nueva Jerusalén, el lugar donde no habrá más llanto ni dolor.

Allí estará el trono de Dios y del cordero.

Sus siervos lo adorarán, lo verán cara a cara y llevarán su nombre en la frente.

Ya no habrá noche, no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará.

Y reinarán por los siglos de los siglos.

Nuestra vida es un peregrinaje hacia esa Jerusalén que bajará del cielo, procedente de Dios.

La gloria será cuando podamos plantar nuestros pies ante sus portones de perla y sus murallas de jaspe.

La gloria será cuando podamos habitar en la ciudad de oro que Dios ha preparado para nosotros para que reinemos con él.

Mientras tanto, gocémonos con esa visión y fortalezcamos nuestras vidas con la esperanza firme de llegar, cuando Dios lo permita, a nuestro destino final… la ciudad de la paz, Jerusalén.

Amén.

27 mayo 2012

Mayo 27 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Yo, Señor, ansío tu salvación. Tu ley es mi regocijo. Déjame vivir para alabarte; que vengan tus juicios a ayudarme. Cual oveja perdida me he extraviado; ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandamientos”. Salmo 119:174-176 NVI

Nuestra vida como hijos de Dios es una vida de dependencia total de nuestro Padre celestial.

Cada aspecto fisiológico de nuestro ser depende segundo tras segundo del aliento y la energía vital que proviene de nuestro amoroso creador.

Cada situación o dificultad que se nos presenta es solucionable sólo por nuestro todopoderoso Dios.

A él debemos nuestra obediencia y para él es nuestra alabanza.

Apartados de él nada somos ni nada podemos hacer.

Si nos apartamos de su amorosa protección corremos graves riesgos y quedamos expuestos a feroces ataques de nuestros enemigos.

¿Te sientes solitario, vulnerable y en peligro?

¿Te has extraviado del redil y del sendero?

El Maestro ya salió a buscarte.

Ha dejado en el redil al resto de la manada para dedicar toda su atención a ti.

Él sabe cómo te encuentras y no descansará hasta hallarte.

Pronto estarás en sus tiernos y amorosos brazos para regresarte al redil.

Espera confiadamente y no dejes de llamar su nombre.

La salvación muy pronto llegará.

Amén.

26 mayo 2012

Mayo 26 - Devocional: Tiempos Difíciles.

“Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza”. Salmo 130:5 NVI

Ya comenzamos a tener una idea de por donde va todo esto.

La esperanza de nosotros solo debe estar basada en Dios y en su palabra.

Sus promesas son fieles.

Él nunca falla.

Por lo tanto, nuestra esperanza está bien fundamentada cuando esperamos en él.

Desecha cualquier otra cosa o persona en la cual hayas colocado tu esperanza.

Solo Dios puede proveer lo que tú tanto necesitas.

Otro aspecto interesante de la porción de hoy es que el salmista indica que espera en Dios con toda el alma.

Es una esperanza radical.

No tiene medias tintas.

Es apasionada.

Simplemente espera y no duda.

Una esperanza tibia y mediocre no nos llevará a ningún lado.

¡Comienza hoy mismo a poner tu esperanza en Dios!

Amén.

25 mayo 2012

Mayo 25 - Devocional: Tiempos Difíciles.

“Si tú, Señor, tomaras en cuenta los pecados, ¿quién, Señor, sería declarado inocente? Pero en ti se halla perdón, y por eso debes ser temido”. Salmo 130:3, 4 NVI

Hay muchas razones por las cuales no nos gusta reconocer que hemos fallado y que debemos cambiar de actitud o cuando menos ofrecer disculpas por el error cometido.

Así como nos sucede en nuestra relación con otros también nos ocurre con Dios.

A él le hemos fallado prácticamente en todo lo que hemos hecho, dicho, pensado o dejado de hacer.

Es nuestra naturaleza desobedecer y aún más cuando se refiere a los mandamientos que Dios nos ha establecido.

No sigamos haciéndonos “los suecos” y reconozcamos que hemos faltado gravemente a lo que Dios nos ha ordenado.

Mientras mantengamos una actitud de negación de nuestra culpabilidad continuaremos inmersos en graves problemas porque nuestra conducta no es la correcta y porque lo que estamos haciendo no le agrada a Dios.

¿Qué nos cuesta deponer nuestro orgullo y humillarnos a reconocer que no siempre tenemos la razón y que haber desobedecido a Dios es lo peor que podíamos haber hecho?

Reconozcamos nuestras faltas y cambiemos de rumbo con la ayuda de Dios y su perdón.

Su misericordia es grande y nueva cada mañana.

No desperdiciemos esta oportunidad de arreglar las cuentas con nuestro creador.

Amén.