México

12 enero 2012

Enero 12 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“El Señor es la fortaleza de su pueblo, y un baluarte de salvación para su ungido”. Salmo 28:8 NVI

Cuando encontramos oposición o adversidad en nuestro camino podemos levantar nuestro rostro a nuestro Señor para buscar su protección y ayuda.

Esta debería ser nuestra reacción inmediata ante las dificultades.

No obstante, muchas veces nos enfrascamos en tratar de resolver las cosas por nuestros propios medios y con nuestras propias fuerzas y nos desentendemos de la gran oportunidad que pudiéramos estarle dando a nuestro Señor para que se manifieste con poder y su nombre sea exaltado.

Es como decirle a él…

- No te necesito.

Y eso es un desaire.

Fijémonos más bien en la enorme cantidad de atributos que Dios tiene con relación a nuestras necesidades de protección. Demos un vistazo a la palabra de Dios.

Dios es mi luz y mi salvación, mi baluarte, mi resguardo, mi amparo, mi roca, mi esperanza, mi protección, mi ayuda, mi fuerza, mi escudo, mi pastor, mi fortaleza, mi refugio, mi castillo fuerte, mi justicia, mi Dios.

Así que cuando nos enfrentemos a la adversidad que nuestra reacción sea automática e inmediata.

Cobijémonos bajo la amorosa protección de nuestro Señor Jesucristo, nuestro amado Salvador.

Amén.

11 enero 2012

Enero 11 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!”. Salmo 27:14 NVI

Esperanza… según el Diccionario de la Real Academia Española es: estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

Y también en la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.

En esta segunda definición se nos habla, de esperar.

La espera esta relacionada con el tiempo.

Esperar es aceptar que habrá un espacio de tiempo entre el momento actual y el momento cuando se hagan realidad las cosas que deseamos.

Esperar es entender que no todo puede ser gratificación inmediata.

En esta época actual donde lo normal es lo rápido y lo inmediato, lo “express”.

Lo que mas falta nos hace es la esperanza.

Si estás lleno de desesperanza es muy posible que sea por que quieres todo ya.

Tendrás que reflexionar sobre la conveniencia de tener todo en un solo instante.

¿Te imaginas como serian las cosas si todo lo pudiésemos tener de inmediato?

Muy pronto todos estaríamos muertos del aburrimiento.

Así que mejor es tener que esperar por algunas cosas.

Y para eso necesitamos la esperanza.

Amén.

10 enero 2012

Enero 10 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivientes”. Salmo 27:13 NVI

Después de que uno ha experimentado la bondad y la misericordia de Dios oportunidad tras oportunidad, momento tras momento, uno comienza a sentir que la esperanza se fortalece.

Llega un momento en que nos llegan pruebas muy tenaces pero la experiencia adquirida nos permite ver más allá de la prueba y nos infunde ánimo para soportarla y vencerla.

Por eso es que es necesario que nuestra fe sea probada para que vaya adquiriendo mayor fortaleza.

Es igual que el entrenamiento que debe llevar a cabo un deportista para poder destacarse en su especialidad.

La excelencia requiere de horas y horas de duro ejercicio que al final producen la capacidad para romper las marcas y vencer a los contrincantes.

Esas pruebas que actualmente te han tocado enfrentar son parte del entrenamiento que Dios ha preparado para ti.

Dedícate con ahincó a avanzar cada día un poco más y pronto verás un gran progreso en tu capacidad para asimilar las pruebas y los obstáculos.

Las pruebas que antes te parecían muy pesadas, ahora las verás como cosa fácil de sobrellevar.

El tiempo para superar la prueba que antes se hacía eterno, ahora lo apreciarás como muy corto, todo esto porque tu ser se ha fortalecido con el ejercicio de la prueba.

No desfallezcas, el Señor está a tu lado.

Él es tu entrenador.

Y con un entrenador como él, la victoria es segura.

Amén.

09 enero 2012

Enero 9 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Mis ojos están puestos siempre en el Señor, pues sólo él puede sacarme de la trampa”. Salmo 25:15 NVI

Ciertos animales fueron creados con la capacidad de librarse de sus depredadores mediante mecanismos de defensa que los hacen ver más grandes de lo que realmente son.

Algunos peces logran inflar su cuerpo haciéndose más grande que lo que el depredador puede capturar con su boca.

Algunos lagartos y ciertas serpientes extienden la piel alrededor de su cuello para simular que son más grandes o más agresivos y así espantar al atacante.

Otros peces se agrupan en bancos o escuelas para simular que son un organismo más grande que el depredador.

Lo mismo ocurre con muchos de los problemas que nos toca enfrentar en esta vida.

Los problemas que nos agobian usualmente son más pequeños de lo que parecen ser pero como no podemos darnos cuenta a primera vista de esta realidad somos presa del temor.

Antes los inconvenientes estamos acostumbrados a reaccionar en defensa propia y la preocupación forma parte del mecanismo que utilizamos para adaptarnos a una crisis.

Al igual que estos animales que simulan ser mayores de lo que realmente son, los problemas se presentan ante nosotros como enormes e infranqueables.

La solución para nosotros radica es no enfocarnos en el problema sino en quien es capaz de sacarnos del problema.

Como hijos de Dios podemos acudir a nuestro Padre para pedirle su protección y rescate y él, como buen Padre, nos escuchará y nos salvará de la trampa.

No perdamos nuestro tiempo y nuestra energía combatiendo los problemas con nuestro propio esfuerzo.

Coloquemos la mirada en el sitio correcto, en el rostro de nuestro Salvador y Señor Jesucristo.

Tan pronto nuestra mirada esté centrada en él, los problemas pasarán a un segundo plano y dejarán de lucir tan fieros como antes lo hacían.

Jesucristo es la solución a cualquier clase de problema.

Él es el creador, de tal manera que no puede haber nada que sea superior a él.

Llevemos, nuestras dificultades y contratiempos al trono de gracia de nuestro Señor.

Amén.

08 enero 2012

Enero 8 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Señor, hazme conocer tus caminos; muéstrame tus sendas. ¡Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador”. Salmo 25:4, 5 NVI

En el mapa genético de la humanidad hay, entre otras, un par de características típicas, las cuales son la curiosidad y el ansia por el conocimiento.

El hombre es el único ser físico que posee la capacidad para razonar y para cuestionar lo que observa y lo que razona.

Muchos han utilizado esa capacidad inherente a los seres humanos para lograr grandes avances epistemológicos, científicos y tecnológicos.

Las naciones económicamente más desarrolladas apartan cuantiosas sumas en sus presupuestos para el avance científico y tecnológico buscando alcanzar un dominio sobre el espacio y sobre los planetas y sus satélites.

Muchos se ocupan en satisfacer esta ansia de conocimiento para llenar el vacío que está presente en la vida de todo hombre.

Mientras más aprenden, más quieren saber y más incógnitas quedan sin respuesta.

Poco se dan cuenta de la futilidad de sus investigaciones.

La curiosidad y el ansia de conocimientos están ahí para impulsarnos a conocer más de Dios.

Lamentablemente la gente sólo se ocupa de conocer más de la obra de Dios y ha dejado a un lado la búsqueda del conocimiento del creador de todo lo que existe, tanto visible como invisible.

Busquemos conocer cada día más de Dios y de sus sendas y todo lo demás nos será añadido.

Dejemos que Dios nos enseñe, nos muestre sus sendas y nos encamine por su verdad.

Sólo así podremos alcanzar la sabiduría.

Amén.

07 enero 2012

Enero 7 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!”. Salmo 22:15 NVI

Algunas situaciones de las muchas que nos toca atravesar pueden llegar a ser extremas e intensas, todo de acuerdo con el nivel de aprendizaje que se debe alcanzar o la necesidad de que ese aprendizaje sea firme y profundo.

Todos hemos sido creados con diversos propósitos en esta vida y para llevarlos a cabo es necesario contar con ciertas destrezas que sólo se pueden obtener a través de un estricto aprendizaje.

Es posible que algunas de las experiencias que tengas que atravesar te coloquen al borde de la muerte y eso te haga pensar que todo está perdido o que todo ha sido en vano.

Si bien nuestra meta es la vida eterna, el cumplimiento de esta meta no ocurre en esta vida sino en la vida futura por lo que esa muerte a la que tanto tememos no es un estado final sino el comienzo de una vida eterna y maravillosa en la presencia de Dios nuestro creador.

Si la experiencia que nos toca vivir en estos momentos nos hace pensar que perderemos la vida no nos dejemos apabullar por estos pensamientos derrotistas.

Dios no permitirá que perdamos la vida sin antes haber cumplido con el propósito para el cual fuimos creados.

Lo importante es que mantengamos una sólida relación con nuestro Señor Jesucristo para que nuestros actos tengan sentido, valor y propósito y para que disfrutemos de la paz que sólo pueden tener quienes confían plenamente en él.

Amén.

06 enero 2012

Enero 6 - Devocional: Tiempos Difíciles.


“Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas”. Salmo 22:14 NVI

Muy probablemente ni se imaginaba el rey David que cuando estaba componiendo esta porción de la palabra que hoy conocemos como el Salmo 22 se estaba refiriendo al Mesías que había de venir a liberar al pueblo de Israel mil años después.

De la lectura del pasaje es evidente que David estaba atravesando una situación harto difícil la cual sólo pudo describir por medio de los términos poco comunes utilizados para referirse a su sufrimiento.

Que los sufrimientos que Cristo padeció a manos de los soldados romanos fueron terribles, eso nadie lo discute, pero sí discrepo de la importancia que algunas corrientes doctrinales le adjudican a esos sufrimientos en la obra redentora de nuestro Señor.

Aparte de servir de prueba del cumplimiento de varias de las profecías mesiánicas, lo más importante de la muerte de Jesucristo es que quien fue sacrificado era absolutamente inocente de cualquier crimen que se le haya querido imputar o de cualquier otro delito posible.

El cumplimiento de las demandas de la ley sólo podía lograrse si la víctima era totalmente pura, sin mancha y sin defectos.

Todo el peso de la justicia cayó sobre los hombros de quien nunca conoció en su cuerpo o en su espíritu lo que significaba cometer un error o quebrantar un mandamiento divino.

El verdadero sufrimiento del Hijo de Dios ocurrió en el momento que fue separado del Padre para poder llevar sobre sí toda la horrorosa carga de la desobediencia humana.

Ese fue el momento más oscuro de la eternidad.

A algunos de los hijos de Dios les ha tocado tener que atravesar largos períodos de sufrimiento y dolor, los cuales en su caso particular tienen una razón de ser y ocurren con el propósito específico de llevar a cabo el proceso de transformación de nuestra alma para que cada día podamos parecernos más a Cristo.

En todo caso, la recompensa que nos aguarda y que recibiremos cuando estemos en la presencia de Dios sobrepasa con creces cualquier molestia o sufrimiento que tengamos que soportar mientras cumplimos con la peregrinación de esta vida terrenal.

Aguardemos con esperanza ese maravilloso momento cuando nuestros dolores y enfermedades dejarán de ser para dar paso al gozo y el bienestar de habitar en la gloriosa presencia de Dios por la eternidad.

Amén.