Proverbios 3:24-26 NVI

13 febrero 2016

“Al acostarte, no tendrás temor alguno; te acostarás y dormirás tranquilo. No temerás ningún desastre repentino, ni la desgracia que sobreviene a los impíos. Porque el Señor estará siempre a tu lado y te librará de caer en la trampa”. Proverbios 3:24-26 NVI

Cuando realmente hemos puesto toda nuestra confianza en Dios y hemos aceptado vivir como él lo espera de nosotros recibimos la recompensa inmediata de disfrutar de un sueño apacible.

Esto es algo que no se debe despreciar pues según estudios realizados por la Fundación Nacional del Sueño, 58% de los adultos de los Estados Unidos han experimentado síntomas de insomnio unas pocas veces a la semana o más.

Entre las causas o factores que más inciden en el problema para conseguir y mantener el sueño están la depresión y el estrés.

Cuando dependemos de Dios y entendemos que todas nuestras ansiedades pueden ser llevadas ante su trono de gracia para que él se encargue de ellas, la presión y la incertidumbre disminuyen permitiéndonos disfrutar de un dulce sueño.

Pero vivimos vidas agitadas y usualmente nos apoyamos en nuestras propias fuerzas que en realidad son más bien debilidades.

El resultado de todo esto es un sueño de mala calidad.

Con la tranquilidad que nos produce saber que tenemos alguien que nunca nos defraudará y en quien se puede confiar todo el tiempo y bajo toda circunstancia, se reduce el nivel de ansiedad que normalmente nos mantiene agitados e inquietos.

Si tienes problemas con el sueño recuerda que debemos depositar toda nuestra ansiedad en Jesucristo porque él cuida de nosotros.

Nadie puede darnos la paz que sólo él puede dar, la paz que el mundo no conoce ni podrá conocer hasta que se coloque bajo la cobertura de Dios.

¿Has tenido problemas para conciliar o mantener el sueño?

Apóyate en las promesa del Señor Jesús y pronto estarás durmiendo como un lirón, o como dicen ahora, como una morsa.


Amén.

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